carlarogel.com carlarogel.com

Ansia, videoarte B/N

Descargas eléctricas.

La idea de Ansia me invadió como un tsunami intermitente de fogonazos electrizante. Con el mismo ímpetu y los intervalos adecuados para digerir una secuencia detrás de otra.

Siete estadios del ansia coloreados de un blanco y negro mega contrastado, sin más escenario que el blanco infinito de un ciclograma (Puro Cuento, Madrid) al ritmo frenético de la banda sonora poliédrica de Javier Contreras. Una oda a los impacientes, los intensos, los hambrientos, los descontrolados. Exijo a la vida enfatizar.

Una Manola (Purifitacon) fervorosamente devota y también casquivana que esparce el azúcar glas de rosquillas semanasanteras sobre sus pantorrillas rebosantes. Cotilla, saluda, fuma en puro, prende llamas.  Como referencia, la colección de fotos de gitanas de Ruven Afanador.

Un salvaje histriónico (Luis Saguar), amenazante, fuera de sí, que te perdona la vida o te degüella a su conveniencia y te desgarra por igual. Los ojos inyectados en sangre negra, el pelo de loco, el diente de pirata, la carga de ex presidiario de por vida en su epidermis. Como referencia, Robert Shaw en Tiburón y el personaje de Kirk Douglas en Espartaco.

Una novia rota (Cayetana Cabezas), ultrajada y desbocada de dolor. Observa su espalda erizada. Es un purasangre blanco que llora furia. Se envuelve en su velo de tul. El hilo que sostenía se le enreda en el cuello. Se ahorca en el velo de flor y vacío. Como referencia, Michel Pfeiffer el amarre de su maleficio de Lady Halcón al cura perverso (no hay enlaces, chicas, lo siento). Y Lorca, que me revolotea siempre, y me imprime ese sentido de la tragedia.

Polvo de discoteca. Él (Ignacio Relaño) sostiene algo pesado fuera de campo. Es ella (Ksenia Kovalenko): la atrae hacia sí desde una profundidad imprecisa. Sus tatuajes coinciden para acompasar los gestos del tecno. Aquí no hay referencias porque los polvos de cuarto de baño suelen estar desprovistos de carga romántica. Es probable que en el género pornográfico haya alguno.

Protege. Ella es una guerrera (Eloisa Noaín): defiende su comida porque la ha cazado ella. Es caníbal. Aléjate. Está devorando a su presa. En realidad es un pollo poco cocido, frío y pálido. Qué más dará, lo que importa es el apetito insaciable y la voracidad. Como referencia, Mary McDonald en Bailando con lobos.

El mimo (Alex Portero) y la corista (Lucía Sesma). Este me lo dedico a mí misma, que vivo instalada en el delirio surreal. Ella es como un cervatillo que se acerca a la criatura maniacodepresiva, enojada y sonriente intermitentemente. Si no entiendes a tu adversario recurre a la burla. Como referencia, Holly Motors.

La maternidad (Isa Boca). Tenía que reconciliarme con la madre muerta de Mater Piadosa, por eso aquí hay magia y campanillas. El poder infantil tiene doble efecto, apaciguador y telequinésico: hace emerger de la nada el tendedero con ropa interior de encaje. Se sueña muy bien con Gael al lado.

El poliedro musical de Javier Contreras narra el ambiente. Sube el volumen, deja que te meza y échate un buen sueño. Siete bandas sonoras en una, con el menor tiempo posible para las transiciones y el resultado más atrozmente exquisito. Referencias de Nino Rota, Bjork, Daft Punk, Albeniz, Prodigy, Malajube…

Share Post :

More Posts

Deja un comentario